«He llorado»: 48 horas en Burgos viviendo el eclipse junto a un grupo de astrofotógrafos y apasionados de la astronomía

Lodoso es una localidad a 17 kilómetros de Burgos a la que le ha tocado la suerte cósmica de ser uno de los mejores lugares del planeta para observar el eclipse solar total de este miércoles. 

Más de 2.000 personas venidas de Corea del Sur -en la fotografía superior-, Polonia, Francia, Italia, Suecia, o República Checa, entre otros países, y desde diferentes puntos de España, aplaudieron, dieron gritos de júbilo, se emocionaron e hicieron muchas fotos durante el más de minuto y medio que duró la totalidad de un fenómeno astronómico que no se daba en la provincia castellana desde el 30 de agosto de 1905.

Fueron unos segundos hipnóticos en los que la Luna tapó el disco de fuego del Sol mostrando un borde plateado indescriptible y dejando al cielo en una oscuridad extraña, en la que se percibían estrellas que minutos antes ni se veían, y haciendo bajar la temperatura diez grados sin tener que ponerse ninguna chaqueta porque seguía haciendo bastante calor.

“He llorado”, admitía minutos después de esta experiencia Anki, una profesora sueca de 60 años. Era su primer eclipse solar total, tal y como le sucedía a este reportero y a muchos de los presentes en un inmenso páramo de campos de cereal con filas de aerogeneradores que formaban parte de las más de 200 hectáreas habilitadas para la ocasión por el Ayuntamiento de Lodoso —con parking, baños, barras para servir bebidas, foodtracks y hasta con música en directo—.“He llorado”, admitía minutos después de esta experiencia Anki, una profesora sueca de 60 años. Era su primer eclipse solar total, tal y como le sucedía a este reportero y a muchos de los presentes en un inmenso páramo de campos de cereal con filas de aerogeneradores que formaban parte de las más de 200 hectáreas habilitadas para la ocasión por el Ayuntamiento de Lodoso —con parking, baños, barras para servir bebidas, foodtracks y hasta con música en directo—.

Anki estaba sentada en una silla de camping junto a su marido Lars, de 65 años. Como algunos de los presentes en esta pequeña localidad burgalesa con 91 personas censadas —45 residentes en invierno—, habían llegado en autocaravana con kilómetros de carretera detrás; en su caso, unos 3.000.

Para varios miembros de la familia Cendoya, procedentes de San Sebastián e Irún, el eclipse había superado sus expectativas . “Algo imponente”, decía uno de los 20 miembros que habían llegado por la mañana por carretera con la excusa de celebrar el cumpleaños de Manuel, “el primo mayor”, que coincidía con el eclipse. Todos señalaban a Javier como el impulsor de este encuentro familiar tan especial. Xavier, que es como le llaman, es un apasionado de la astronomía desde los 11 años, cuando construyó su primer telescopio, y en 1999 había visto su primer y único eclipse total (hasta ayer) en Hungría.

Miembros de la familia Cendoya durante la mañana del eclipse en el páramo de Lodoso, en Burgos. | Foto: Juan Calleja

Animado por sus familiares, Xavier lanzaba una de sus anécdotas. Contaba que en 1986 tuvo la suerte de ver el Cometa Halley desde un avión. “Como me gustaban los aviones, pregunté a los pilotos si me podía poner en la cabina con ellos. Y me dijeron que sí. Hablamos del cometa Halley y me preguntaron si se podía ver desde allí arriba. Les respondí que sí, que estaba en ese momento en la cola de la aeronave. Así que me hicieron caso y giraron 180 grados. Y así lo vimos”, relataba mientras esbozaba una sonrisa.

Lee el reportaje completo en Xataka (13/08/2026)

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