El ‘Washington Post’ y Trump, parte II: ¿y si la democracia muere en la oscuridad?

“Necesitamos un medio como el Washington Post en este país. Ahora la democracia está en peligro, hay muchas amenazas y necesitamos medios fiables para informar al público”Martin Baron, director de The Washington Post entre 2013 y 2021, respondía así a una de las preguntas que le hacía el periodista Javier del Pino en el programa A vivir que son dos días, de la Cadena SER, del pasado 3 de noviembre.

El prestigioso periodista estadounidense de 71 años, impulsor de la investigación del Boston Globe sobre el escándalo de pederastia en el seno de la Iglesia católica del estado de Massachusetts y que narra la oscarizada Spotlight (2015), entraba en antena con motivo del revuelo suscitado por la no publicación del endorsement, una pieza editorial que desde 1976 -a excepción de las elecciones de 1988– aparecía en las páginas de la legendaria cabecera norteamericana semanas antes de las presidenciales de Estados Unidos para mostrar su respaldo a uno de los dos candidatos. Desde aquel año, en el que apoyaron a Jimmy Carter, y hasta la elección de Joe Biden en 2020, el Post ha publicado endorsements pidiendo el voto para los candidatos del partido demócrata.

Estas piezas editoriales son una práctica habitual en la prensa norteamericana -comenzó cuando el New York Times respaldó a Abraham Lincoln en 1860- y medios como el TimesThe Boston GlobeThe New York Post y Vogue, entre otros diarios y revistas, la mantuvieron en la pasada campaña presidencial.

“Los respaldos presidenciales no influyen en absoluto en el resultado de unas elecciones. Ningún votante indeciso en Pennsylvania va a decir: ‘Voy a votar por el candidato que apoya el periódico A’. Ninguno. Lo que hacen los apoyos presidenciales es crear una percepción de parcialidad. Una percepción de falta de independencia. Ponerles fin es una decisión basada en principios, y es la correcta”, escribía Jeff Bezos en un artículo publicado el 28 de octubre en el periódico que adquirió en agosto de 2013 por 250 millones de dólares (en aquel momento, su fortuna se estimaba en 25.000 millones de dólares; hoy supera los 200.000 millones) para justificar esta polémica decisión de la que se hicieron eco medios de todo el mundo.

Tres días antes, el editor y consejero delegado del rotativo, Will Lewis, lo había anunciado en un comunicado en el que argumentaba este giro editorial como “un regreso a las raíces del periódico”, a pesar de que en 1952 el Post hizo una excepción pidiendo el voto para el candidato republicano, el general Dwight D. Eisenhower. “También lo consideramos una declaración en apoyo de la capacidad de nuestros lectores para tomar sus propias decisiones sobre esta cuestión, la más trascendental de las decisiones estadounidenses: a quién votar como próximo presidente”, esgrimía en la nota. “Por encima de todo, nuestra labor como periódico de la capital del país más importante del mundo es ser independientes. Y eso es lo que somos y lo que seguiremos siendo”, concluía.

Según un reportaje publicado por The New York Times, el consejo editorial del Washington Post, que forma parte de la sección de “Opinión”, ya tenía preparado el borrador del artículo en apoyo a Kamala Harris, la candidata demócrata, pero el fundador del gigante tecnológico Amazon y de la empresa espacial Blue Origin decidió que no viera la luz, a pesar de las supuestas reticencias iniciales mostradas por Lewis y por el editor de “Opinión”, David Shipley, que abogaban por “no abandonar la tradición tan cerca de unas elecciones”.

Las reacciones dentro de la redacción del periódico fundado en 1877, y que impresionó al mundo durante la época en la que Katharine Graham fue dueña y editora (1963-1981), no se hicieron esperar. Pesos pesados como Bob Woodward y Carl Bernstein, los reporteros responsables de la investigación del escándalo del Watergate (1973) que provocó la caída del presidente Richard M. Nixon, declararon en un comunicado que respetaban la tradicional independencia de la página editorial, pero que una decisión así, a 12 días de las elecciones presidenciales de 2024, ignoraba “las abrumadoras pruebas periodísticas del propio Washington Post sobre la amenaza que Donald Trump supone para la democracia”.

Lee el reportaje completo en el nº50 de ‘Cuadernos de Periodistas’ (14/07/2025)

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